Crepitar

Mi noche se encadenó a tu cintura,

y a tu mirada veloz,

al frío… pero de tu tacto,

y al de esa habitación.

Me acostumbré a dormir mirando a la derecha

porque tu ausencia aquí ya se instaló,

elegí quedarme,

pero me perdió.

¿Sabés que el silencio no me gusta para tu voz?

Prefiero ver el blanco de tu cielo raso cuando golpea el dolor.

Me pregunto si todavía oirás mi voz,

O si la parte que perdí se quedó allá, juntito a vos.

Si sentirás el atolladero de buen día que atragantado me ahogó.

O si alguien mira fascinado cuando las sombras de tu ventana saltan a tu espalda y empiezan a formar una constelación.

O si de dormida te torcés a mirar quién te da calor.

Y si alguien te abraza cuando la negrura te invadió.

O corre para que no te levantes vos.

O te lee para que sueñes mejor.

O te puede acompañar como no lo pude hacer yo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s